Puntos fundamentales para el apostolado hoy
La reciente publicación de De la Cristiandad a la misión apostólica, en Rialp, nos acerca a la reflexión que algunos profesores de la Universidad de María (Dakota del Norte) han venido realizando a lo largo de los últimos años en torno a la necesidad de un nuevo enfoque para la pastoral y el apostolado en nuestros días. No se trata de una aproximación novedosa, pues parte del conocido paso de las sociedades “de cristiandad” a las sociedades secularizadas contemporáneas. Pero sí son capaces de exponer las consecuencias de este análisis con mucha claridad, realismo y determinación. En definitiva, un buen resumen, esperanzador, de cómo plantear la actividad de la Iglesia en las coordenadas presentes.
Invitando a la lectura, destacamos algunos de los elementos esenciales de esa planificación pastoral que he hemos sacado de las páginas del libro:
Identificar y aceptar el tiempo en el que vivimos, sin nostalgia, ni pesimismo. Es el tiempo que Dios nos ha dado y en el que debemos anunciar el Evangelio.
Desconfiar del puro análisis sociológico. Las ciencias sociales nos sirven para comprender mejor la realidad, pero la acción de la Iglesia excede sus límites. La gracia es real y mueve corazones. La historia de la Iglesia demuestra en numerosas ocasiones como las previsiones acerca de ella no aciertan siempre.
Recordar que las instituciones católicas y todas sus actuaciones deben estar al servicio de los fines de la Iglesia: la gloria de Dios y la salvación de las almas. Se necesita gente firme y bien formada que las sostenga. El que no está conmigo, desparrama.
Principio de encarnación. Las realidades invisibles que la Iglesia enseña deben estar encarnadas en signos, códigos y prácticas que nos recuerden su existencia. Hay que cuidar todo esto, especialmente la liturgia.
Cuidar la formación y vida sacerdotal. El ministerio sacerdotal es extraño en una sociedad no cristiana. No nos podemos limitar a repetir los esquemas tradicionales, que ya no son suficientes para sostener al sacerdote. La vida comunitaria es un imperativo.
Asignación de recursos. No dejar de cuidar las instituciones que existen, pero centrar los esfuerzos en aquellas, nuevas o viejas, con mayor potencial apostólico. En todos los ámbitos, macro y micro.
Asumir de buen grado cierto nivel de lío. Tanto los conversos como los nuevos grupos o las espiritualidades nacientes… no son ordenados y depurados como lo era lo existente en la cristiandad. Hay que ser comprensivos y pacientes.
Valor del testimonio para una cultura no cristiana. Lo que más se valora del cristianismo en esta época es el testimonio. No solo el testimonio personal de una vida coherente, sino el testimonio comunitario de la vida, virtuosa, caritativa y de misericordia.
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.
Universidad de Mary, De la Cristiandad a la misión apostólica. Estrategias pastorales para una nueva era, (Madrid: Rialp, 2025).